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De buenas a primeras Lynch me pareció sobrevalorado, no conseguí acercarme a él. No comprendí el éxito de “cabeza borradora” y sigo pensando que es una película poco interesante; que únicamente sirve de mala introducción a una buena obra.
Dejando manías aparte, me atreví con la segunda: “Blue Velvet”. Aquí cambiaron las cosas. Compleja como ninguna, me atrapó de principio a fin; aunque no sabría muy bien explicar su contenido sin una previa reflexión. Me sentí identificado. Todas las películas, como en la vida, tienen que ver con un estado de ánimo, quizá era lo que necesita en aquel momento.
Después, “el hombre elefante”, fantástica. Continué con todo “Twin Peaks”; y más allá de la serie, “Fire Walk with me” me dejó tocado. Otra vez el estado de ánimo. Para mi es la metáfora perfecta de como descender a la nada. A la mismísima mierda. Por eso me encantó. Pero, me alejé y sigo sin conectar con las tres siguientes que pude ver: “Carretera perdida”, “Mulholland Drive” y “Inland Empire”.
Todavía me queda mucho Lynch. Ya sabemos, o mejor, no sabemos que nos espera, o ¿Alguien se esperaba esto?
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