La Línea de mis caderas
mayo 19, 2010, 10:05 am
Archivado en: Uncategorized

Volvemos otra vez a la misma situación. Hace un año, Carlos Boyero y Borja Hermoso cubrían el festival de Cannes y su forma de hacerlo les valió violentas críticas en todas partes: blogs, páginas de cine, prensa, etc. Casi obligando a que el director de cultura de El País cerrase “Blog, James Blog”.

En esta nueva, y pésima, edición de Cannes les está ocurriendo lo mismo. A mi particularmente me encantá leer las críticas de Boyero y de Hermoso al igual que religiosamente leo Cahiers du Cinema. Quizá sea la envidia, quizá la sin razón, quizá estén en posesión de la verdad los que vapulean. Yo me mantengo al margen.

Pero volviendo a lo que atañe, y justificando el título de esta entrada, la polémica comienza a hacerse fuerte de la mano de Godard. Hermoso coloca a Jean Luc a un nivel terrenal “Al final de la escapada está, creo yo, entre mis seis o siete películas favoritas. También me gusta Pierrot le fou. De ahí a santificar TODO Godard, ni de coña”. Y desde luego no le falta razón, quizá debería argumentar, pero tratándose de gustos no es necesario exponer nada más.

Desde luego que “el genio” francés es irregular. Películas como “Al final de la escapada”, “Vivir su vida”, “Banda aparte”, “Alphaville”, “Pierrot el loco”, “La chinoise” y seguro que me dejo alguna, justifican toda una carrera y le hacen ascender al olimpo de lo mejor que ha dado la historia del cine. Pero, y aquí está la cuestión, el director flaquea mucho fundamentalmente, a mi entender, en los 90 y la primera década de este siglo.  Títulos como “Nuestra música”, “Nouvelle vague”, “Elogio del amor” o la última “Film Socialisme” (algunas de ellas multipremiadas) te hacen constatar que el cine ha entrado en un manierismo bastante putrefacto.

Pongo un cartel de “Notre Musique” porque la indescriptible carcajada que solté escuchando a Juan Goytisolo fue memorable.

J.M.



Espacio
abril 27, 2010, 7:42 pm
Archivado en: Uncategorized

La atmósfera, si se quiere llamar así, el espacio, la sensación, en defenitiva lo que queda después y durante una película. Es lo más complejo de conseguir y es lo que probablemente define a todo gran director.

Durante la creación de una película está siempre en mi cabeza este largo camino. No inseguro, pero lleno de horas perdidas.

Porque para conseguir lo que uno desea, como siempre, la receta es esperar.



Val del Omar
marzo 29, 2010, 6:57 pm
Archivado en: Uncategorized

He leido en bastantes sitios la palabra “místico” asociada a José Val del Omar, no aprecio a entender bien este calificativo, así que asumo que es la mejor forma de clasificar a un genio indescriptible. No conozco muy bien el resto de sus facetas, pero la cineasta me fascina.

Muchas de sus películas se perdieron, quizá porque el destino lo ha querido así; pero las que nos quedan son admirables.

Acabo de terminar “Misiones pedagógicas” un compendio de tres cortometrajes sobre la semana santa en toda la Región de Murcia durante la etapa republicana. El sabor que te queda es de no haber podido disfrutar más. Su expresividad es similar a la escuela inglesa de la época, yo creo que la supera. Y de “Aguaespejo granadino” y “Fuego en Castilla” es quizá esta la que más me ha tocado. Por su sinceridad y quizá también por ese toque mostrativo que me ha recordado a “Apropósito de Niza” de Jean Vigo.

Cualquier cosa de Val del Omar que caiga en vuestras manos debereis verlo. Palabra de cinéfilo.

J.M.



J.M.N.
marzo 23, 2010, 9:45 pm
Archivado en: Uncategorized

Un minuto de silencio por José María Nunes.



A.K.
marzo 23, 2010, 7:05 am
Archivado en: Uncategorized

Escribiré en breve algo más detallado sobre Kurosawa, pero aquí os dejo un artículo que apareció ayer en “El País” muy clarificador sobre lo que está pasando con los preparativos de su centenario. En la filmoteca nacional están preparando un ciclo bastante interesante, creo que para este verano. Habrá que esperar.

“En Japón nadie diría que mañana se cumple un siglo del nacimiento del cineasta más influyente del país y uno de los más laureados en la historia del séptimo arte: Akira Kurosawa (1910-1998). El preocupante silencio institucional se debe aparentemente a que los fastos del aniversario recaían enteramente sobre la Fundación Akira Kurosawa, dirigida por Hisao Kurosawa, hijo del director y productor en sus últimos filmes.

A finales de enero, el diario Yomiuri Shimbun informó de que unos 300.000 euros del patrimonio de la fundación se hallaban en paradero desconocido y que Hisao Kurosawa está siendo investigado por posible malversación, lo que viene a significar que la fundación está literalmente arruinada. Así pues, los eventos planeados quedan en suspenso, entre ellos, una gira mundial bautizada como AK100 que, para escándalo de fans, contaba con una chirriante identidad gráfica del dibujante francés Moebius (Jean Giraud).

Peor aún que la suspensión de actos en Japón es la congelación del estreno del documental inacabado sobre teatro noh que filmó Kurosawa en los ochenta y el metraje inédito que llegó a rodar para Tora!, Tora!, Tora! antes de abandonar el proyecto. La única buena noticia para los seguidores del realizador ha sido el lanzamiento en mayo de 2009 de una página web (www.afc.ryukoku.ac.jp/Komon/kurosawa/index.html) promovida por la fundación que incluye unos 20.000 documentos entre guiones, notas de producción, fotografías personales y de rodaje, storyboards o bocetos firmados por el propio cineasta, gran enamorado de la pintura. Lo malo: que su traducción a otros idiomas aún está pendiente.

De esta manera, los fans de Kurosawa tendrán que conformarse de momento con relanzamientos de sus títulos en DVD, ciclos puntuales o rumores sobre remakes de películas como Vivir. Los problemas de la fundación, sin embargo, no afectarán a lo organizado en España por el crítico e historiador Josep Maria Caparrós, que llevará a 12 ciudades -arrancó la semana pasada en Las Palmas- ciclos de cine, seminarios y una exposición de dibujos de Kurosawa, entre otras actividades. Resulta aún más triste pensar que en 2010 también se cumplen 60 años desde el estreno de Rashomon, que ganó el León de Oro en Venecia y descubrió al mundo entero el inmenso talento de Akira Kurosawa.

Basado en dos relatos del célebre escritor Ryonosuke Akutagawa, Rashomon concentra buena parte de los métodos que hicieron famoso al director, como el uso de la multicámara, el empleo de la luz natural o su peculiar forma de trabajar con los actores, a los que solía sumergir en el universo narrativo de cada filme de una manera que rayaba en lo obsesivo. Hizo disparar flechas de verdad sobre el actor Toshiro Mifune en la secuencia final de Trono de sangre. De hecho, su fama de director perfeccionista, caprichoso y autoritario le hizo ganarse el apodo de El Emperador.

Antes de Rashomon, la historia de Kurosawa es la de un niño nacido en el antepenúltimo año de la era Meiji (1868-1912), en el seno de una acomodada familia tokiota de estirpe samurái. Entre las figuras que marcaron su infancia está su despótico padre Isamu (al que siempre recordaba enojado y puliendo su katana con polvos abrasivos, según narra el maravilloso documental A. K. de Chris Marker), que le inculcó su amor por las películas. Y sobre todo le influyó su hermano mayor, Heigo, personaje brillante y oscuro que trabajó como benshi (narrador de cine mudo en las salas) antes de suicidarse. Tuvo tiempo para dejarle una perla imborrable: cuando ambos hermanos caminaban por las desoladas calles de Tokio tras el terremoto de 1923 que acabó con la vida de unas 100.000 personas, Heigo obligó a Akira, que tenía 13 años, a mirar directamente a los cadáveres para “superar sus miedos”.

El inicio de su carrera como director estuvo marcada por la falta de libertad creativa, pero las presiones se fueron rebajando a finales de los cuarenta y en 1950 llegó Rashomon. A partir de aquí, y fruto de su estrecha colaboración con los actores Takashi Shimizu y Toshiro Mifune, se sucederían algunos de los títulos que más han influido a directores de todo el planeta. Son la enternecedora Vivir (1952), la épica Los siete samuráis (1954), Trono de sangre (1957), calificada por Harold Bloom como la mejor adaptación de Macbeth, La fortaleza escondida (1958) -que inspiró a George Lucas los personajes de C3PO y R2D2- o Yojimbo (1961), maravillosamente plagiada por otro grande, Sergio Leone, en Por un puñado de dólares.

Ya entonces, Kurosawa se enfrentaba a los críticos japoneses que le acusaban de ser demasiado occidental, empeñado en llevar a la pantalla la literatura de Dostoievski, Shakespeare, Gorki o Simenon, en cuyas novelas se inspiró para rodar El perro rabioso (1949). Las acusaciones le pasaron factura dentro de la industria nipona, que a finales de los sesenta lo consideró ya manido y lo empujó a una lucha constante para lograr financiar sus trabajos.

Después del estreno en 1970 de Dodeskaden, Kurosawa intentó suicidarse. Logró reponerse y filmar la que fue su única película producida en el extranjero, Dersu Uzala (1975), un alegato contra la desnaturalización del hombre moderno. Ya casi ciego, y con el apoyo financiero de George Lucas, Francis Ford Coppola o el francés Serge Silberman, rodó en la siguiente década la monumental Kagemusha (1980) y la poderosa fábula Ran (1985), su obra cumbre para muchos y por la que fue candidato al Oscar. Perdió, aunque en 1989 obtuvo la estatuilla honorífica. Salió a recogerla pertrechado tras sus famosas gafas ahumadas, que eran su homenaje a su admirado John Ford.”

Una vez leido el artículo no me resisto en volver a recomendaros el documental “A.K.” de Chris Marker, otro gran artista del que hablaré un día de estos.

J.M.



Documenta
marzo 13, 2010, 9:41 am
Archivado en: Uncategorized

No voy a ser yo el primero que diga que las listas son odiosas. Pero en mi caso no  puedo resistirme ha dejar una pequeña aportación de los documentales que me han dejado marcado. Que me han permitido amar el cine documental. Las omisiones siempre son las más perjudicadas aquí. Pero pensemos que siempre hay tiempo para rectificar.

  1. Spanish Earth – Joris Ivens (1937)
  2. Morir en Madrid-Frederic Rossif (1963)
  3. Etre et avoir-Nicholas Phillibert (2002)
  4. En Construcción-José Luís Guerín (2001)
  5. Monos como Becky-Joaquín Jordá (1999)
  6. El Sol del Membrillo-Victor Erice (1992)
  7. Land des Schweigens und der Dunkelheit-Werner Herzog (1971)
  8. La batalla de Chile: la lucha de un pueblo sin armas-Patricio Guzmán. Son tres estupendas partes del 75, el 77 y el 79.
  9. Le chagrin et la pitié- Marcel Ophüls
  10. Le Monde du Silence-Jacques Yves Cousteau y Louis Malle (1956)
  11. L´inde fantôme-Louis Malle (1969)
  12. Yoman- David Perlov. El año de producción varía dependiendo de cada una de las seis partes que componen el documental, ya que es un diario personal.
  13. Burden of dreams-Les Blank (1982)
  14. Let´s get lost-Bruce Weber (1988)

Había pensado en introducir “La pasajera” de Munk, pero creo que navega entre el documental, la verdad, la ficción y el testimonio vital. Me niego a encasillar esa gran película.

Después de leer la lista podreis pensar que he olvidado a muchos grandes, pero no es así. Mi intención no era escribir los conocidos como mejores documentales de la historia sino aquellos que me han ayudado a cambiar mi forma de entender las cosas de alguna manera.

J.M.

Epílogo. Gracias a los compañeros de Obsesión de Cine, he podido hablar brevemente de cine documental y compartir una tarde de radio y cine con ellos. Podeis escucharlo en su página web.



Gaspar Hauser
marzo 5, 2010, 8:20 pm
Archivado en: Uncategorized

La única película de Herzog que me quedaba por ver. La espera voluntaria ha merecido la pena. No tengo expresión posible para explicar el pulso y el ritmo utilizado por el director, muy recomendable para entender el arte del cine; lo que, sumado a la interpretación de Bruno S. le da al metraje un sin sentido muy sensitivo. El “no” es lo necesario para explicar el “si”.

Apartando un poco a Herzog, ya le he dedicado dos entradas en su totalidad y sería un poco obsceno dedicar tan pronto otra; voy a resumir mi impresión, quizá un poco primaria, sobre lo que me sucedió después de ir a ver el debut cinematográfico de Shirin Neshat. Esta directora iraní, conocida por sus trabajos en línea con el videoarte y la vanguardia audiovisual, ha decidido dar el salto al largometraje olvidando, no del todo, la concepción exclusiva del audiovisual de donde procede. En este sentido decido por un lado aplaudiar a Borja-Villel, el nuevo director del Reina Sofía, por apostar por el cine y el audiovisual.

Sus proyecciones son bastante recomendables (Auditorio Sabatini) y permiten acercarte al director de la obra que suele estar presente en ocasiones para charlar sobre su trabajo.

Sin embargo, y por poner una negativa, que es precisamente lo que quiero resaltar, la mediocridad de lo proyectado, me decepcionó. No iba con grandes expectativas, “Women whitout men” recibió el premio a la mejor dirección en el festival de Venecia de 2009 y todos sabemos lo que eso significa. Es en este sentido donde viene mi recomendación para el encargado de hacer estos ciclos: olvidense del nombre y proyecten aquello que merezca estar en pantalla grande.

Salí pensando que únicamente habría sido un error, pero luego, reflexionando un poco: me volví a encontrar otra vez con la idea de que el cine actual está plagado de mediocridad y asquerosa complacencia, como en todo el arte contemporáneo en general. Seguro que el mejor director de cine del mundo está sirviendo café.

J.M.

Epílogo: Pongo un carte de “Mamma Roma” porque adoro esta película y a Pasolini. Además siempre que veo algo asqueroso y podrido en el cine me acuerdo de “Rabbia” y me pregunto qué haría P.P.P.




Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.